Descubre quién te miente

La anatomía de una mentira existe y se ha estudiado a lo largo de los años por muchos expertos.

En el post de hoy, te doy algunas claves para identificar si la persona que tienes enfrente te está contando la verdad, o una mentira como la copa de un pino.

Fíjate bien porque son señales comunes en todos los seres humanos, dado que se basan en respuestas fisiológicas y lenguaje corporal. Ahora bien, si te tropiezas con un mentiroso profesional no garantizo nada 😉

La piel

Al mentir nuestro metabolismo se acelera y experimentamos un sudor repentino que se hace más evidente en cara y manos.

La nariz 

Evidentemente, no nos crece como a Pinocho, pero sí que la punta de la nariz se enfría

La respiración 

Aumenta nuestra frecuencia cardiaca y el corazón late acelerado. Son los síntomas propios del estrés. 

La forma de hablar 

La mentira siempre va acompañada de pausas largas, una inesperada carraspera y la voz nos cambia debido a que, como decía antes, la respiración se acelera. 

La boca

Tendemos a apretar los labios (como si quisiéramos proteger la información que ocultamos), a quedarnos sin saliva (fíje si la boca está seca) y a humedecer los labios. 

La sonrisa Una sonrisa falsa se detecta cuando a penas se modifican los músculos de nuestra cara, sobretodo los que rodean a nuestros ojos. Mucho diente y poca arruga…

Lenguaje corporal

Si mentimos tendemos a inclinarnos hacia delante, nos tocamos la cara, bebemos más, evitamos mirar a la persona que tenemos enfrente y nos ponemos a la defensiva.

Lenguaje corporal

La mirada

Si mentimos nuestras pupilas de dilantan y los ojos tienden a mirar arriba y a la izquierda. ¡Cuidado! Si miramos a la derecha es que estamos intentando recordar algo. 

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