Normalmente hervimos la patata pelada junto con las verduras correspondientes. Pero varias investigaciones muestran que es más recomendable hervirla con piel, eso sí lavada previamente, y pelarla una vez cocida, porque de esta manera engorda mucho menos.

La razón de esta diferencia está en la diferente composición nutricional, dado que la patata hervida pelada contiene mucha más cantidad de almidón que la hervida con piel, por lo que es mucho menos dulce y menos blanca y, por tanto, el índice glucémico de una y de otra resultan muy diferentes.

Precisamente por esta razón, quien difundió más esta diferencia fue Michel Montignac, el primer dietista que utilizó el concepto de índice glucémico como fundamento de una dieta.

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